Las fuerzas de la decadencia

Ignacio Larrañaga

El misterio del hombre

1. Objetivo de este libro

En Estados Unidos prácticamente se ha eliminado la palabra muerte del vocabulario corriente. Otro tanto sucede en Francia. En su lugar se usan eufemismos.

En Holanda existen poderosas empresas funerarias. Una vez que el médico ha certificado la defunción de un individuo, la familia llama a una empresa funeraria que, de inmediato, entra en funciones. Preparan decorosamente al difunto y se lo llevan, eso sí, con gran dignidad. Lo retienen durante 24 horas en un recinto especial. Al día siguiente lo incineran o lo entierran. En suma, desde que expiró el individuo, los familiares ya no lo ven más. La misma funeraria prepara para los familiares una reu-nión social en la que se ofrece un cóctel en un cierto ambiente sobrio. Y con esto se acabó todo.

En una palabra, la sociedad mira para otro lado y no sabe qué hacer con los «caídos», con los que han entrado en la esfera de la decadencia. No sabe qué hacer con los fracasados, solitarios, conflictivos, enfermos crónicos, ancianos… nadie les tiende una mano. Y, sin que nadie les empuje, ellos mismos se van al «rincón» y se ponen al margen de la sociedad, sin que a nadie le conmueva esto ni le importe.

Es verdad que los países ricos disponen de establecimientos públicos para atender a los enfermos y ancianos; sin embargo, el hombre de esta sociedad progresivamente se va haciendo más individualista, quizá como nunca, con un individualismo despiadado y sin compasión.

Sólo el que triunfa ocupa un lugar en esta sociedad. Pero, ¡ay del fracasado!: será olvidado, abandonado y arrinconado: No hay lugar para la compasión en esta sociedad satisfecha y hastiada.

Hasta los que caminan por el túnel de la noche se dan cuenta de que el desarrollo económico deja en el sendero un rastro de innumerables muertos; que el gran comercio avanza rampante arrastrándose por la selva de sutiles engaños; que todas las guerras son fruto de patrañas y embustes, y que la sociedad capitalista sólo puede mantenerse de pie apoyada en falacias, vagando entre la arena y la espuma.

¿De dónde les vendrá auxilio y salvación, fuerza y sentido vital a todos los que han sido atrapados en el círculo fatal de la decadencia? ¿Quién se aproximará con una copa de bálsamo en la mano a los marcados por la soledad existencial y la carencia afectiva, a los doloridos y solitarios de la tierra que un día morirán en silencio?

Este libro pretende extender la mano a los que están abatidos y rendidos. Se dispone a caminar junto a los desolados infundiéndoles aliento y esperanza. Quiere constituirse en compañero de ruta para los fatigados de la vida, cantándoles melodías que despierten en ellos energías desconocidas.

Este libro se propone primeramente hacer radiografías exactas de fenómenos como la ansiedad, el fracaso, la soledad, el miedo, el dolor, la enfermedad…, y en segundo lugar, entregar para cada caso fuerzas de liberación, luz para el camino y bálsamo para las heridas.

Quiere también abrir pistas inesperadas de fecundidad para los que se debaten en la última vigilia de la vida, a fin de que los jóvenes puedan contemplarlos revestidos de serenidad.

Más aún; este libro se dispone a acompañar al hombre hasta la frontera final, demostrándole que la muerte no es catástrofe sino alborada.

En suma, este libro se ha escrito para dar fuerzas a la decadencia.


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