Historia de la Iglesia

Padre Antonio Rivero L.C.

INTRODUCCIÓN

La Iglesia no es obra humana. La fundó Cristo cuando fue escogiendo a sus apóstoles, pero fue en Pentecostés donde Dios Espíritu Santo lanzó a la Iglesia hasta los confines de la tierra. Ya Jesús había ascendido al cielo. El mensaje de los apóstoles no era otro que el que les dejó Jesucristo, pues ellos fueron testigos privilegiados de cuanto hizo y dijo el Hijo de Dios.

Ese día de Pentecostés en Jerusalén, ante los peregrinos judíos reunidos con ocasión de la fiesta, Pedro proclamó la Buena Nueva1 y se hicieron bautizar tres mil personas. ¡Había nacido la Iglesia misionera! Poco tiempo después, la comunidad de Jerusalén contaba con unas quince mil personas, hecho de suyo exorbitante, pues Jerusalén no contaría con más de cincuenta mil almas. Nótese que fue esto un hecho casi único, regalo del Espíritu Santo, pues de ahí en adelante ni paganos2 ni judíos se convirtieron masivamente. La evangelización también para los apóstoles fue un trabajo lento, palmo a palmo, de hombre a hombre.

Lo mismo que Jesús, esos primeros miembros de la Iglesia son judíos. Hablan el arameo, la lengua semítica más extendida por el Próximo Oriente. Siguen llevando una vida de judíos piadosos: rezan en el templo, respetan las normas alimenticias y practican la circuncisión. Los primeros judíos convertidos al cristianismo aparecen como “grupo” dentro del judaísmo, en el cual hay fariseos, saduceos, zelotes. Ellos son los “nazarenos”, por seguir a Jesús de Nazaret. Lo que les caracteriza es el bautismo en el nombre de Jesús, la asiduidad a la enseñanza de los apóstoles, la fracción del pan (eucaristía) y la constitución de comunidades fraternas llenas de caridad3. Pero eran hombres de la tierra, con virtudes y con vicios, como todos.

A estos cristianos de cultura judía se añaden pronto otros judíos y paganos de cultura griega, que son llamados helenistas.

Los primeros pasos de la Iglesia se encuentran narrados en el libro de la Sagrada Escritura, llamado Hechos de los Apóstoles, primera historia de la Iglesia.


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