Las cartas de San Pablo

Hernando Silva

Introducción General

Ya escribí unas meditaciones sobre los evangelios. Ahora quiero ofrecer a mis lectores algo de la inmensa riqueza espiritual que nos ofrece san Pablo en sus cartas. No será otro libro sobre exégesis de san Pablo. Tampoco será un libro más sobre la teología de san Pablo. Será lo que anuncia su título: unas meditaciones sobre las cartas de san Pablo.

La obra estará precedida por una breve biografía de san Pablo tomada, principalmente, de los Hechos de los Apóstoles. Tiene como finalidad ubicar al lector en las circunstancias históricas de la vida del gran Apóstol. Además, cada carta contará con una breve introducción.

En las meditaciones omito todas las adiciones introductorias, como la presencia de Dios, la oración preparatoria y la composición de lugar. Empezaré, directamente con las consideraciones que ayuden a la oración. También omitiré las adiciones finales, como el coloquio. Supongo, pues, que los que utilicen este libro ya son personas versadas en la oración.

Sin embargo, me permito recordar algo sobre el método de oración que san Ignacio llama contemplación; porque este método puede ayudar a hacer bien las meditaciones. La contemplación, pues, es de dos clases: contemplación de escenas y contemplación de textos. En la contemplación de escenas nos portamos como cuando contemplamos un cuadro o un paisaje: nos contentamos con mirar una cosa tan bella, sin hacer consideraciones especiales. De la misma manera actuamos cuando contemplamos una escena de la vida de Jesús, nos contentamos con ver cada uno de sus detalles, sin hacer consideraciones especiales.

La otra manera de contemplación es la contemplación de textos. En ella nos portamos de manera semejante: nos contentamos con saborear el texto mismo. En las meditaciones que vienen a continuación, al texto se añaden unas consideraciones: ellas sirven para ayudar a la contemplación del texto. Recuerdo estas cosas porque ellas pueden servir para la contemplación de los textos de san Pablo que vendrán a continuación.

Los mapas sobre los viajes de san Pablo los tomaré de la Biblia de Estudio. Para los textos, emplearé la traducción que nos ofrece la Biblia de Jerusalén, porque son muy aptos para meditar. Respecto a las fechas de su vida, anoto que son aproximadas, pues no nos es posible conocerlas con certeza.

Respecto a las cartas de san Pablo, éstas se dividen en protopaulinas y deuteropaulinas. Las protopaulinas son las que no ofrecen duda de que fueron escritas por el mismo Apóstol; y las deuteropaulinas son aquellas cartas de las cuales se duda si fueron escritas por el mismo Pablo, o por alguno de sus discípulos. En la práctica, yo prescindiré de esa división pues, de todas maneras, todas las cartas poseen el espíritu del Apóstol. También prescindo del orden en que fueron escritas; y las comentaré siguiendo el orden en que se encuentran en la Biblia, pues juzgo que eso es más cómodo para mis lectores.


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