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María de Jesús de Agreda

CAPITULO PRIMERO


Los padres de María. Esterilidad de Ana. Purísima Concepción.

Formación del hermoso cuerpo y el alma hermosísima de la Virgen.

  En aquella noche tan pesada de la ley antigua, determinó Dios dar prendas ciertas del día de la gracia, enviando al mundo dos luceros clarísimos que anunciasen la claridad ya vecina del Sol de justicia, Cristo nuestra salud. Estos fueron San Joaquín y Santa Ana, prevenidos y criados por la divina voluntad para que fuesen hechos a medida de su corazón. San Joaquín tenía casa, familia y deudos en Nazareth, pueblo de Galilea. Y fue siempre varón justo y santo, ilustrado con especial gracia y luz de lo alto. Tenía inteligencia de muchos misterios de las Escrituras y Profetas antiguos; y con oración continua y fervorosa pedía a Dios el cumplimiento de sus promesas; y su fe y caridad penetraban los cielos. Era varón puro, de costumbres santas y suma sinceridad; pero de gran peso y severidad y de incomparable compostura y ho

nestidad.

Santa Ana tenía su casa en Belén, y era doncella castísima, humilde y hermosa, y desde su niñez santa, compuesta y llena de virtudes. Tuvo también grandes y continuas ilustraciones del Altísimo; y siempre ocupaba su interior con altísima contemplación, siendo juntamente muy oficiosa y trabajadora, con que llegó a la plenitud de la perfección de las vidas activa y contemplativa. Tenla noticia infusa de las Escrituras divinas y profunda inteligencia de sus escondidos misterios y sacramentos; y en las virtudes infusas, fe, esperanza y caridad, fue incomparable. Con estos dones prevenida, oraba continuamente por la venida del Mesías; y sus ruegos fuero n tan aceptos al Señor para acelerar el paso, que singularmente le pudo responder había herido su corazón en uno de sus cabellos.

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