escandalobrown

Gilbert Keith Chesterton

Extracto:

No sería honesto contar las aventuras del padre Brown sin admitir que una vez estuvo envuelto en un gran escándalo. Todavía existen personas, quizás entre las de su propia condición, que dirán que fue una mancha sobre su nombre. Sucedió en una pintoresca venta mexicana de bastante mala reputación, como se verá más adelante. Y para algunos pareció que por una vez el sacerdote había sido iluminado por un rayo de romanticismo y que su simpatía por la debilidad humana le llevó a una acción disoluta y no ortodoxa. La historia, en sí misma, era una historia simple, y tal vez lo sorprendente de ella consistió en su propia simplicidad.


Si Troya ardió por causa de Helena, esta desgraciada historia empezó con la belleza de Hypatia Potter. Los americanos tienen un gran poder, que los europeos nunca han sabido apreciar, en la creación de instituciones desde abajo, esto es, por iniciativa popular. Como todas las cosas buenas, posee los más brillantes aspectos. Uno de ellos, como ha sido observado por Mr. Welles y otros, es que una persona puede llegar a ser una institución pública sin ser a la vez una institución oficial. Una chica de gran belleza o brillantez será una especie de reina sin corona, aun cuando no sea una estrella de cine o el original de una Gibson Girl. Entre aquellas que tienen la suerte o la desgracia de vivir así, abiertamente en público, había una tal Hypatia Hard, que había pasado, de la etapa preliminar de recibir floridos cumplimientos en las notas de sociedad de la Prensa local, a la posición del que es interrogado por un verdadero periodista. Sobre la Guerra y la Paz, el Patriotismo, la Prohibición, la Evolución y la Biblia se había pronunciado con una sonrisa encantadora; y si ninguno de sus juicios aparecían muy cerca de los fundamentos reales de su reputación, era al menos igualmente difícil decir cuáles eran en realidad los fundamentos de dicha fama. Ser una belleza y, al mismo tiempo, la hija de un hombre rico, no son cosas raras en aquel país; pero a esto unía todo aquello que atrae el ojo errante del periodista. Ninguno de sus admiradores la había visto siquiera, ni tenía esperanza de conseguirlo. Y ninguno de ellos podía sacar ni un mezquino beneficio de la riqueza de su padre. Era simplemente una especie de romance popular, el moderno sustituto de la Mitología. Y en él se basaban los primeros fundamentos de la más tempestuosa novela en la cual ella debía figurar más tarde, en la que, según muchos sostuvieron, la reputación del padre Brown, como la de otros, quedó hecha jirones. Era cosa aceptada, unas veces románticamente y otras con resignación por aquellas a quienes la sátira americana ha llamado las Hermanas del Sollozo, que ella se había casado con un rico y respetable hombre de negocios apellidado Potter. Y hasta era posible considerarla como la señora Potter en el universal sobreentendido de que su marido era solamente el marido de la señora Potter.          

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Un comentario en “El escándalo del padre Brown

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