Los excesos del amor

Nurya Martínez-Gayol

Prólogo
Figuras alrededor de un concepto

A ellos les sucede cierto día que tropiezan con la realidad desnuda, una visión cualquiera, o una voz los arranca de su sueño que se llama yo, contemplan el rostro de la vida, su horrible y maravillosa grandeza, su inmensa plétora de dolor, aflicción, amor irredento y anhelo equivocado. Y ellos responden a la vista del abismo con el único sacrificio omnivalente y definitivo, con el sacrificio de su propia persona. Se ofrendan a los hambrientos, a los enfermos, a los viciosos, no importa quién, ellos se dejan atraer, succionar y devorar por toda deficiencia, toda desnudez, todo dolor. Éstos son los verdaderos amantes, los santos. Hacia ellos tiende toda la humanidad que aspira más que a la norma y a la rutina, ganados por su sacrificio. Todo otro sacrificio pequeño adquiere valor y sentido, en ellos se cumple y justifica todo el problema de los solitarios, de los superdotados, de los difíciles y a menudo desesperados. Pues el genio es amor, es anhelo de abnegación y no se satisface sino en este último y total holocausto.

(Hermann Hesse)

La historia de la Iglesia ha estado jalonada de vidas ejemplares. Algunas «grandes» conocidas, reconocidas y notables; otras «pequeñas», con menos relevancia, con menos eco universal pero, tal vez, no menos ejemplares. Desde los santos y santas, hasta el más sencillo y anónimo creyente, algunos hombres y mujeres a lo largo de la historia se han confrontado con la cuestión del sufrimiento en sus vidas, han sabido encontrarle un sentido y un modo de vivirlo, «con Cristo» y «junto a Cristo», a favor de sus hermanos y hermanas. En muchos casos, sus reacciones y sus opciones nos parecerán extrañas y desmedidas; sin duda también, vamos a contemplar hombres y mujeres en un tiempo y contexto lejanos a los nuestros, deudores de la teología, de la religiosidad y de la situación social y cultural que les correspondió vivir. Pero más allá de los ropajes expresivos y del rechazo primero que puedan ocasionarnos algunos de sus usos, hay un fondo de sabiduría, de experiencia de Dios y de humanidad, que son fuente viva aún hoy para la teología y que más allá de lo epocal o coyuntural han tenido su origen en el Espíritu. Estos personajes serán los protagonistas de nuestra galería de figuras de reparación.


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