Por favor califica este libro:
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…


Jesús Martínez García

Un esbelto álamo propuso a los árboles del bosque un pensamiento lleno de orgullo: «Hermanos -les dijo-, bien sabéis que la tierra nos pertenece, porque de nosotros dependen los hombres y los animales, sin nosotros no pueden vivir. Somos nosotros los que alimentamos a la vaca, a la oveja, al pájaro, a las abejas…; nosotros somos el punto céntrico, y hasta el mismo suelo va formándose de nuestro ramaje podrido. No hay en el mundo sino un solo poder que nos domine: el Sol. Se dice que de él depende nuestra vida. Pero, hermanos, yo estoy convencido de que esto es un cuento. Seguro que podemos vivir sin la luz del Sol.»

El álamo hizo una pausa en su discurso. Algunos robles y olmos, ya vetustos, murmuraron en señal de protesta, mas los árboles jóvenes inclinaron sus cabezas en señal de aprobación.
Continuo el álamo con voz más alta: «Sé muy bien que entre las plantas hay un partido de cabezas cerradas, que cree en esa rancia superstición. Pero yo confío en el sentido de independencia de la joven generación. Es necesario que nosotras, las plantas, lleguemos un día a sacudirnos el yugo del Sol. Entonces surgirá una generación nueva, una generación libre. ¡Adelante, pues, a la guerra de la independencia! ¡Y tú, viejo reflector de las alturas, llega el fin de tu poderío!»

Las palabras del álamo se perdieron en los gritos de asentimiento que ahogaban las manifestaciones de disenso de los árboles viejos. «Declaramos la huelga contra el Sol -continuó de nuevo el álamo-. Trasladaremos nuestra vida a la oscura noche, llena de misterios. En la noche queremos crecer, florecer, exhalar nuestros perfumes y dar nuestros frutos. ¡Para nada necesitamos del Sol! ¡Seremos libres!»

Al día siguiente los hombres notaron cosas raras. El sol brillaba espléndidamente, pero las flores inclinaban su cabeza hacia el suelo con sus cálices cerrados. En cambio, al anochecer, los pétalos se entreabrieron y las corolas, pintadas de todos los colores, irguieron su cuello hacia los pálidos rayos de la luna y la luz débil de las estrellas. Así sucedió durante varios días, pero pronto se vieron cambios extraños en la vegetación: el trigo estaba tumbado en el suelo, las flores perdían su color, las hojas se secaban. Todo se marchitaba como en pleno otoño.

Las plantas empezaron entonces a refunfuñar, motejando al álamo. Pero el cabecilla de la rebelión -también él con las hojas secas, de un color amarillo como el canario- siguió instigándoles: «¡Qué tontos sois, hermanos! ¿No veis acaso cuánto más hermosos, más bizarros, más libres, más independientes sois ahora que cuando gemíais bajo el dominio del Sol? ¡Ca! ¡No es verdad! Os habéis vuelto más finos, más nobles; habéis adquirido personalidad… »

Algunas de las desgraciadas plantas seguían creyendo al álamo, y con labios cada vez más amarillos murmuraban una y otra noche: «Nos hemos vuelto más finas…








Icon

Descargar Libro EPUB Pedir Perdón a Dios

Tamaño: 139.71 KB Creado: 5 agosto, 2015
Icon

Descargar Libro MOBI Pedir Perdón a Dios

Tamaño: 164.77 KB Creado: 5 agosto, 2015
Icon

Descargar Libro PDF Pedir Perdón a Dios

Tamaño: 414.33 KB Creado: 5 agosto, 2015

Libros de este autor/tema

Allí estabas tú

Allí estabas tú

1. Todo será diferente Aquella mañana era domingo. Era el primer domingo de la historia, el que iba a marcar todas las semanas posteriores. Ha ...
Ver Libro
¿Quién es Jesús?

¿Quién es Jesús?

Todos cuantos conocieron a Jesús hace veinte siglos en Palestina se hacían la misma pregunta: ¿quién es este hombre?, ¿de dónde ha salido? La gente ...
Ver Libro
Dolores y Gozos de San José

Dolores y Gozos de San José

El Papa Juan Pablo II ha afirmado que «las almas más sensibles a los impulsos del amor divino ven con razón en José un luminoso ...
Ver Libro
Dios es bueno

Dios es bueno

La Biblia no es un tratado teológico sobre Dios.  No es un estudio intelectual sobre Dios.  Es una revelación viva del Dios viviente.  Es una ...
Ver Libro
El primer mandamiento

El primer mandamiento

Del santo Evangelio según san Marcos 12, 28-34 En aquel tiempo se acercó a Jesús un letrado y le preguntó: ¿Cuál es el primero de ...
Ver Libro
Ejemplos que nos hablan de Dios

Ejemplos que nos hablan de Dios

Amigos lectores: He escrito ya un libro titulado: «¿QUE SABEMOS DE DIOS?», y sabido es que cuanto de Él conocemos es lo referente a sus ...
Ver Libro
Dios necesita de ti

Dios necesita de ti

¿Cuántas veces al día piensas en Dios? Es de esperar que por lo menos una, al hacer cada mañana tu ofrecimiento de obras. Tal vez, ...
Ver Libro
La paz interior

La paz interior

La experiencia os demostrará que la paz, que infundirá en vosotros la caridad, el amor a Dios y al prójimo, es el camino seguro hacia ...
Ver Libro
Santa María Goretti y la Conversión de Su Asesino

Santa María Goretti y la Conversión de Su Asesino

Santa María Goretti es una santa sencilla y humilde. Murió a los 11 años de edad, pero su madurez humana superaba con mucho la edad ...
Ver Libro
Siervos inútiles ante el Señor

Siervos inútiles ante el Señor

«¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: “Pasa al momento y ponte a la mesa?” ¿No ...
Ver Libro
Cristo, Rey de la Sociedad

Cristo, Rey de la Sociedad

RELACIONES IGLESIA-ESTADO I. DISTINCIÓN ENTRE LAS DOS SOCIEDADES  P. La Iglesia y el Estado, ¿son dos sociedades distintas?  R. Sí, la Iglesia y el Estado ...
Ver Libro
El Jesuita

El Jesuita

PRÓLOGO Hasta donde mis conocimientos llegan al respecto, esta debe ser la primera vez que un rabino prologa un texto que compila los pensamientos de ...
Ver Libro
Biblia, Fe, Vida

Biblia, Fe, Vida

No es lo mismo leer un libro de poesías, que de historia o una novela, una obra de teatro, una carta o un código de ...
Ver Libro
La fe de los católicos

La fe de los católicos

En días tan poco favorables para la ideología católica es fácil inclinarse a pensar que el apologista católico haría mejor en ponerse a la defensiva ...
Ver Libro
La Ternura de Dios

La Ternura de Dios

«Si tenéis en vuestro corazón celo amargo y rencillas, no os jactéis ni falseéis la verdad. Una sabiduría así no desciende de lo alto, sino ...
Ver Libro
Quiero ver a Dios

Quiero ver a Dios

Lo que se puede buscar en este volumen, Quiero ver a Dios, y lo que se puede esperar del que seguirá, con el título de ...
Ver Libro
¡Y allí nos espera!...

¡Y allí nos espera!…

¿Cuándo hablamos de la Resurrección de Jesucristo, sólo el día de Pascua?… No. La Resurrección es tema de cada día. En la Resurrección de Jesucristo ...
Ver Libro
Crisis de Fe

Crisis de Fe

Como siempre le debo una multitud de gracias a varias personas que me han ayudado tremendamente con esta u otras obras que se han publicado ...
Ver Libro
Conformidad con la voluntad de Dios

Conformidad con la voluntad de Dios

Este librito que presentamos, aunque es muy pe­queño en su volumen, es enorme en su contenido, ya que el secreto de la santidad no consiste ...
Ver Libro
Dolores y Gozos de San José

Dolores y Gozos de San José

El Papa Juan Pablo II ha afirmado que «las almas más sensibles a los impulsos del amor divino ven con razón en José un luminoso ...
Ver Libro
Los Diez Mandamientos

Los Diez Mandamientos

No sé si hablar hoy de los diez mandamientos es original o no. A lo mejor están pasados de moda y hay que inventar otros ...
Ver Libro
¿Qué quiere Dios de mí?

¿Qué quiere Dios de mí?

La pregunta surge en momentos clave de la propia vida: ¿qué quiere Dios de mí? En ocasiones, esa pregunta encierra un error de fondo, pues ...
Ver Libro
La verdadera educación cristiana

La verdadera educación cristiana

Ninguna actitud hacia un objeto es, de suyo, positiva. El «no» predicado del error es tan positivo como el «sí» predicado de la verdad. Es ...
Ver Libro
Señor del Mundo

Señor del Mundo

Permítame antes meditar un momento dijo el anciano, acomodándose en su sillón. Percy se reubicó en su silla y esperó, barbilla en mano. Los tres ...
Ver Libro
¿Tú Crees?

¿Tú Crees?

¿Crees? En varias ocasiones Jesús hace esta pregunta. Se lo pregunta al ciego de nacimiento: «¿Crees en el Hijo del hombre?»; a Marta, que llora ...
Ver Libro
El tiempo de una presencia

El tiempo de una presencia

«La historia no es una simple sucesión de siglos, años, días, sino que es el tiempo de una presencia que le da pleno significado y ...
Ver Libro
Cristología de los primeros maestros franciscanos

Cristología de los primeros maestros franciscanos

La primer escuela franciscana de teología fue la Oxford (1228), cuando el célebre maestro Roberto di Grosseteste llevó su cátedra al convento de los franciscanos ...
Ver Libro
La Montaña de los Siete Círculos

La Montaña de los Siete Círculos

EN el último día de enero de 1915, bajo el signo de Acuario, en un año de una gran guerra y a la sombra de ...
Ver Libro
Itinerario de la mente a Dios

Itinerario de la mente a Dios

En el principio invoco al primer Principio, de quien descienden todas las iluminaciones como del Padre de las luces, de quien viene toda dádiva preciosa ...
Ver Libro
Acompáñame en la vida y en la muerte

Acompáñame en la vida y en la muerte

EL CATECISMO de la Iglesia Católica nos dice: "El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado ...
Ver Libro
Una Sola Cosa Es Necesaria

Una Sola Cosa Es Necesaria

Nos refiere San Lucas que, yendo Jesús de camino, llegó a una aldea donde una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Tenía ésta ...
Ver Libro
Diario Espiritual

Diario Espiritual

Lunes 30 de enero [1899] He tenido hoy la alegría de ofrecer a mi Jesús varios sacrificios sobre mi defecto dominante, ¡pero cuánto me han ...
Ver Libro
Persecución de los discípulos

Persecución de los discípulos

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19 «Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles ...
Ver Libro
Loading...
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario