El tiempo de una presencia

Juan José Silvestre

PRESENTACIÓN

«La historia no es una simple sucesión de siglos, años, días, sino que es el tiempo de una presencia que le da pleno significado y la abre a una sólida esperanza». Estas palabras de Benedicto XVI, que han inspirado el título de este libro, describen la esencia del año litúrgico, «celebración del misterio de Cristo en el tiempo». En la liturgia Dios se hace presente entre nosotros y realiza nuestra salvación de un modo misterioso pero real: tan real como cuando Cristo era visible sobre la tierra. «El año litúrgico, alimentado y seguido por la piedad de la Iglesia, no es una representación fría e inerte de cosas que pertenecen a tiempos pasados, ni un simple y desnudo recuerdo de una edad pretérita; sino más bien es Cristo mismo que persevera en su Iglesia y que prosigue aquel camino de inmensa misericordia que inició en esta vida mortal cuando pasaba haciendo el bien, con el fin de que las almas de los hombres se pusieran en contacto con sus misterios y en cierto modo vivieran por ellos».

Este libro, que recoge textos publicados en la web del Opus Dei, invita a recorrer esos misterios del calendario litúrgico, que giran en torno al Misterio pascual, corazón de la vida de Cristo y de la historia del mundo. En la mano del lector está, pues, profundizar en el arco de tonalidades que adquiere, en el tiempo, la oración de la Iglesia; descubrir que la liturgia es, con palabras del Papa Francisco, «tiempo y espacio de Dios», y que Él nos invita a «entrar allí, en el tiempo de Dios, en el espacio de Dios y no mirar el reloj. La liturgia es, precisamente, entrar en el misterio de Dios; dejarnos llevar al misterio y estar en el misterio».

Contemplemos, pues, cómo el Misterio pascual, por el que Cristo ha vencido a la muerte, entra en nuestro tiempo cansado y lo llena de vida; aprendamos a vivir de cerca las fiestas en torno al misterio de la Encarnación; adentrémonos en el comienzo de la salvación. Dejémonos sorprender por los distintos perfiles del inagotable misterio de Dios que la liturgia nos propone, a través las diversas solemnidades y fiestas del Señor. Redescubramos la presencia maternal de la Santísima Virgen, en quien la Iglesia «mira y exalta el fruto más excelente de la redención y contempla con gozo, como en una imagen purísima, aquello que ella misma, toda entera, desea y espera ser». Y, al recordar a los santos, vislumbremos «el Misterio pascual cumplido en ellos, que padecieron con Cristo y han sido glorificados con Él».

Las páginas de este libro quieren ayudar a poner por obra unas conocidas palabras de san Josemaría: «Oración, lo sabemos todos, es hablar con Dios; pero quizá alguno pregunte: hablar, ¿de qué? ¿De qué va a ser, sino de las cosas de Dios y de las que llenan nuestra jornada? Del nacimiento de Jesús, de su caminar en este mundo, de su ocultamiento y de su predicación, de sus milagros, de su Pasión Redentora y de su Cruz y de su Resurrección. Y en la presencia del Dios Trino y Uno, poniendo por Medianera a Santa María y por abogado a San José Nuestro Padre y Señor —a quien tanto amo y venero—, hablaremos del trabajo nuestro de todos los días, de la familia, de las relaciones de amistad, de los grandes proyectos y de las pequeñas mezquindades».

Ojalá este libro contribuya a despertar el sentido del misterio, de la trascendencia, del amor de la Trinidad por nosotros. Ojalá estas páginas faciliten ponerse a la escucha dócil del Espíritu Santo, que nos habla en la oración, y lleve a muchos lectores a sentirse desbordados ante la posibilidad de entrar en ese diálogo transformante con la Trinidad; un diálogo que nos conduce a salir de nosotros mismos para reencontrarnos, transformados en Cristo, con sus mismos sentimientos. Y que así hechos uno con Él, por obra del Espíritu Santo, podamos presentarnos ante el Padre de las misericordias.

Juan José Silvestre (ed.)


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