Aprender a madurar

Antonio Fuentes Mendiola

PRÓLOGO

Desde que nace, el ser humano —varón o hembra— se enfrenta al reto de madurar como persona. Primero, como es lógico, en lo físico; después, también en lo psíquico y espiritual. A medida que va desarrollándose su inteligencia adquiere un conocimiento más ajustado de la realidad, de sí mismo y de los demás. Con la reflexión aprende a ponderar sus juicios, a sopesar los pros y contras de sus decisiones, con el poso y equilibrio propios de la madurez. Tal vez parezca difícil, pero la verdad es que está al alcance de todos. Con una condición: que uno esté dispuesto a superarse y ganar en personalidad.

Aprender a madurar es todo un reto. Supone una lucha decidida por adquirir virtudes, por eliminar en lo posible la pereza y la desidia. Por no hacerlo, muchos se quedan como hipnotizados ante el bombardeo de una publicidad a veces agresiva e inmoral. Y, vacíos por dentro, se alimentan de fantasías e ilusiones. Sin valores ni ideales sólidos, se vuelven «pasotas», conformándose con «ir tirando» y «pasarlo bien». Pero he aquí que cuanto más empeño ponen por ser felices, no pueden evitar sentirse desgraciados. De ahí que basculen entre la euforia y el abatimiento, entre la alegría y el pesimismo.

La inmadurez viene a ser como una grieta abierta en la propia personalidad. De la adolescencia, llena de zozobras, se ha de pasar a la madurez de la vida adulta. Pues creados por el Amor y para el amor, cada persona ha de emprender el camino de un desarrollo armonioso. «A cada hombre —ha dicho Juan Pablo II— se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra»1. Esto significa poner los medios para forjar el carácter, enreciar la voluntad y adquirir criterio. No se tendrá miedo entonces a asumir las propias responsabilidades.

Por inmadurez, hay quienes piensan que podrán hacer todo esto en un simple abrir y cerrar de ojos. Nada más lejos de la realidad. Hace falta tesón y constancia, un ánimo optimista y decidido para no «arrojar la toalla» a la primera dificultad. Sin estímulo, sin afán de superación es fácil hacerse presa del hedonismo, considerar el gozo y el placer como la auténtica panacea. Quien por imprudencia pica ese anzuelo, considerará normal la promiscuidad sexual, el consumo de drogas, el uso de abortivos, de anticonceptivos, y tantos esperpentos más. El hombre se rebaja así en su dignidad. Hay que apercibirse para no caer en manos de gentes sin escrúpulos ni moral. Para ellos Dios no existe. Y, como decía Dostoievski, «si Dios no existe, todo está permitido».

Frente al «yo» erigido en dueño y señor absoluto del propio destino, la persona medianamente sensata busca la madurez de su espíritu. Sabe que poco o nada conseguirá con la protesta, la indignación o la rabieta frente a los estragos de la arbitrariedad o el libertinaje. A la inmoralidad hará frente no con la discusión o el enfrentamiento, sino con sensatez y coherencia. Una madurez que, por estar anclada en la verdad, crece y se desarrolla en el humus fecundo del olvido de sí, del servicio a los demás. El hombre se hace así realmente libre, señor de sus actos. Un camino costoso, pero necesario. Los mediocres, los volubles y caprichosos prefieren la vida cómoda, rechazan la responsabilidad. A base de manosearlo llegan a confundir el amor con la sensualidad, los sentimientos con el sentimentalismo. Sin comprender que el amor, cuando es auténtico, supone entrega, sacrificio.


Para activar la descarga es necesario una suscripción. Algunos libros requieren de una suscripción premium.

epub
epub
mobi
mobi
pdf
pdf


Adquiere una suscripción

¿Ya tienes una suscripción?

Ingresa aquí:


DETALLES DE ESTE LIBRO


Más de este autor/tema


La alegría de perdonar

La alegría de perdonar

Perdonar, y hacerlo de corazón, es una asignatura importante pero difícil de cursar. Hoy, sin embargo, la necesitamos quizá más que nunca. Vemos cómo a ...
El placer de ser libre: Temple y dominio

El placer de ser libre: Temple y dominio

Cada libro tiene su historia, y este como es natural también tiene la suya. Importa conocerla para entender por qué me decidí a escribirlo. Hacía ...
Atreverse a decidir: Sin miedo ni complejos

Atreverse a decidir: Sin miedo ni complejos

Siempre me ha llamado la atención la dificultad que experimentan algunos a la hora de decidir. Dudan, titubean, sopesan los pros y los contras, y ...
La Fortaleza de los Débiles

La Fortaleza de los Débiles

LA buena nueva que Jesús de Nazaret anunció hace veinte siglos, sigue desafiando en su sencillez la lógica de los hombres. ¿En qué cabeza cabe ...
El Hombre Común

El Hombre Común

La explicación o la excusa de este ensayo se encontrará en cierta idea que a mí me resulta clarísima, pero que en realidad nunca vi ...
Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional

Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional

«Os he dicho esto para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea perfecto» (Jn 15,11): este es el proyecto de Dios para ...
Textos de San Ambrosio

Textos de San Ambrosio

Os aproximáis al altar. Nada más comenzar a venir, los ángeles os han mirado. Han visto que os acercáis al altar, y vuestra condición humana, ...
Santas Ánimas del Purgatorio

Santas Ánimas del Purgatorio

Nota preliminar En 260 páginas, el devoto lector podrá encontrar en letra grande de 12 puntos, una corona de los difuntos, 30 oraciones —una para ...
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia

Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia

1. La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del ...
San Cristóbal (Ilustrado)

San Cristóbal (Ilustrado)

La piedad popular ha tenido a San Cristóbal desde la antigüedad entre los santos más predilectos. Nuestro santo procedía del mundo pagano. Era hijo de ...
El Señor

El Señor

En la cátedra de «Filosofía católica de la religión y cosmovisión católica» de la universidad de Berlín analizó agudamente, a la luz que irradia la ...
Historia de la salvación

Historia de la salvación

Estas páginas intentan ayudar a descubrir de manera sencilla las cosas grandes que el Señor ha realizado en la historia de su pueblo y que ...
Creo en la vida eterna

Creo en la vida eterna

La escatología -la doctrina de las realidades últimas: muerte y vida eterna, cielo, infierno, purgatorio, resurrección de los muertos- les parece actualmente a muchas personas ...
Mi Vida Recuerdos 1927 – 1977

Mi Vida Recuerdos 1927 – 1977

La primera vez que vi al cardenal Ratzinger fue en 1971. Era Cuaresma. El recuerdo de aquel encuentro se ha ido enriqueciendo de matices que ...
La abadesa de Bingen

La abadesa de Bingen

Durante la vida de Hildegarda de Bingen cuatro emperadores gobernaron el Sacro Imperio Romano Germánico, once papas lideraron la Iglesia católica y existieron cuatro antipapas ...
Guía de pecadores

Guía de pecadores

Por muchas razones me moví a enviar a v.m. este libro, y particularmente por tener entendido con cuán alegre rostro Suele v.m. recibir semejantes presentes, ...
Muéstrame Tu Rostro

Muéstrame Tu Rostro

Muchas cosas enseña la experiencia de la vida a lo largo de cinco años. Por eso decidí reescribir Muéstrame tu rostro, escrito hace cinco años ...
María La Madre de Jesús

María La Madre de Jesús

Es costumbre en nuestro pueblo llamar a las mujeres con el nombre de María. Cuando alguien va por la calle y no sabe el nombre ...
Vida y anécdotas del santo Cura de Ars

Vida y anécdotas del santo Cura de Ars

  La vida del santo cura de Ars es un ejemplo luminoso para todos y, de modo especial, para los sacerdotes. Por ello, la Iglesia ...
Carta Encíclica Laborem Exercens

Carta Encíclica Laborem Exercens

Con su trabajo el hombre ha de procurarse el pan cotidiano, contribuir al continuo progreso de las ciencias y la técnica, y sobre todo a la ...
El discernimiento. La novedad del Espíritu y la astucia de la carcoma

El discernimiento. La novedad del Espíritu y la astucia de la carcoma

Hace algunos años me regalaron un cuadro de madera en cuya superficie habían grabado a fuego un paisaje caribeño con una dedicatoria. Cuando mi hermana ...
Los desafíos del católico

Los desafíos del católico

La buena acogida que los lectores españoles han dispensado a las Leyendas negras de la Iglesia ha incitado al editor a publicar ahora esta otra ...
En el mundo de la misericordia

En el mundo de la misericordia

Nos sorprende tanto amor de Dios. Porque le dimos motivos para la ira y respondió con su perdón. Porque nos alejamos de sus brazos y ...
Libro sobre El Amor de Dios

Libro sobre El Amor de Dios

Al ilustre señor Aimeric, Cardenal diácono y Canciller de la Iglesia de Roma, Bernardo, abad de Claraval, le desea vivir y morir en el Señor ...
Milagros Eucarísticos

Milagros Eucarísticos

Leemos en el Génesis (22, 1-19) cómo Dios probó la fe de Abrahán: Le había prometido que su descendencia seria como las estrellas del cielo ...
Forja de Jesuitas

Forja de Jesuitas

El Comentario a las Constítuciones de la Compañía de Jesús, por el Padre Aícardo es una obra de consulta de valor inestimable. Cada punto de ...
Cartas de Nicodemo

Cartas de Nicodemo

Esta enfermedad. Justo, me está destrozando. Antes yo era un hombre lleno de energía, sabia mostrarme suave y comprensivo con los que me rodeaban. No ...
Síntesis del Nuevo Catecismo de La Iglesia Católica

Síntesis del Nuevo Catecismo de La Iglesia Católica

  Con motivo del primer aniversario de la segunda visita pastoral de Juan Pablo II a Venezuela, se ha llevado adelante la iniciativa de difundir, ...
Historias del Norte bravo

Historias del Norte bravo

Estos cuentos desparejos piden prólogo. Dios te ayude a entenderlos si no lo lees. Pero lo leas o no, yo cumplo con escribirlo, pues te ...
Señor, ten piedad

Señor, ten piedad

La confesión es un asunto arduo para muchos católicos. Cuanto más la necesitamos, menos parecemos desearla. Cuanto más optamos por pecar, menos deseamos hablar de ...
Carta a sor Filotea de la Cruz

Carta a sor Filotea de la Cruz

“Muy Ilustre Señora, mi Señora…” Con tales palabras sor Juana Inés de la Cruz dirige una carta: se trata de la Carta a sor Filotea ...
El alma de la ciudad

El alma de la ciudad

El camino era muy hermoso en aquel tramo. Discurría cuesta abajo, en suave pendiente, por un bosque repleto de verdes helechos que crecían al pie ...
Vida de María Elisabetta Hesselblad

Vida de María Elisabetta Hesselblad

POCOS meses después de haber concluido la celebración del primer centenario de la fundación de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida (1911-2011), por ...
El Universo Diseñado

El Universo Diseñado

Los distintos campos del saber humano son muy interesantes porque, a través de ellos, se va conociendo mejor el Universo, el hombre y a Dios ...
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta