Nacido Fundamentalista, Nacido De Nuevo Católico

David Currie

Prefacio

Ésta es en si misma una historia personal, que comencé a escribir sin ninguna intención de dejar que la leyeran desconocidos. Mi propósito original era explicar mi peregrinaje espiritual a mis hijos. Yo sabia que, en su proceso hacia la madurez, entrarían en contacto con evangélicos que intentarían persuadirles a dejar la Iglesia Católica. Mientras escribía, decidí compartir mi testimonio con algunos amigos evangélicos también. Yo esperaba contestar algunas de sus preguntas. No obstante, antes de empezar a divulgarlo entre los no católicos, hice que lo leyesen cuatro amigos católicos para que lo revisaran por si acaso hubiera alguna herejía inadvertida. Después de todo, soy un católico nuevo.

Uno de esos amigos es un sacerdote, quien sugirió que esta historia podría ser de ayuda a otros que andan buscando una relación más profunda con Cristo. Ya hay muchas explicaciones sobre el fundamentalismo y el movimiento evangélico que los católicos pueden entender, pero hay muy pocos tratados de catolicismo escritos en un lenguaje que los fundamentalistas y los evangélicos puedan valorar.

Por naturaleza, soy más bien reservado, por lo que me sentía indeciso. Por fin tuve la convicción al leer algunos párrafos que trataban del tema de la generosidad en la obra Furrow, de Josemaría Escrivá: “La entrega personal es el primer paso en el camino de. . . la unión con Dios. . . . Si usted se esfuerza, la gracia de Dios le bastara. Ponga sus propios intereses a un lado, usted servirá a los demás por Dios. . . . Cuanto más generoso sea usted para Dios, más feliz llegará a ser.” Yo sentí que probablemente necesitaba ser lo suficientemente generoso—a pesar de ser una persona reservada—como para compartir mis experiencias con cualquiera que pudiera beneficiarse de ellas. Con esa actitud me dispuse a dejar ver lo que había dentro de mi.

Esta historia no fue hecha con la intención de avergonzar o enojar a nadie. Sólo explica las razones por las que mi familia realizo el peregrinaje desde el cristianismo fundamentalista a la Iglesia anciana que Cristo fundo, la Iglesia Católica. Parafraseando al Apóstol Pablo, cuando comencé este viaje por la vida yo era un fundamentalista de fundamentalistas (de Filipenses 3:4-6).


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