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San Bernardo de Claraval

Plan de la serie de sermones bernardianos sobre el Cantar

Entre todos los comentarios al Cantar de los Cantares, la serie de los Sermones de Bernardo se alza indiscutiblemente con la bandera de la paternidad. Hacia 1120, Bernardo, enfermo y apartado de la comunidad por fuerza de su quebrantada salud, se entretiene en largos coloquios con su amigo Guillermo de Saint Thierry acerca de la naturaleza espiritual del alma y del Cantar de los Cantares… Más tarde, hacia 1135, Bernardo tiene una como especie de revelación por la que intuye toda la realidad del Cántico del amor. Ante la mirada atenta de Bernardo, la vida monástica facilita al hombre una verdadera preparación para el día del juicio. Pero para eso necesita previamente juzgarse a sí mismo. El requisito fundamental es la humildad, la pobreza, como vías de acceso al amor. Esta actitud y la disposición en el comer, beber, digerir la palabra de Dios, facilita a la persona la aspiración hacia la eternidad. Es el nervio central de la serie de los sermones bernardianos.

Y si Guillermo de Saint Thierry ha comenzado por hacer antologías sobre los comentarios de Ambrosio y Gregorio Magno antes de lanzarse a elaborar su comentario personal, Bernardo tomó esta misma iniciativa en 1134 y la prosiguió hasta su muerte, en 1153. No se trata, por lo tanto, de una obra homogénea. No hay divisiones de libros o de capítulos. Tampoco existe un plan lógico previo. Estos sermones han sido compuestos a medida que el autor gozaba de la tranquilidad que le dejaban los problemas de la sociedad y de la Iglesia de su tiempo.

Considerando el conjunto de la tradición manuscrita, se puede suponer que Bernardo ha puesto en circulación sucesiva cuatro grandes bloques de sermones:

a)Sermones 1-24. Este bloque apunta a fechas muy concretas. El sermón primero es como un prefacio o prólogo al conjunto que inmediatamente sigue. Este conjunto ha sido iniciado hacia finales de julio de 1135, cuando Bernardo regresaba de Aquitania. Su trabajo quedó interceptado en diciembre de 1136, a raíz de una llamada del papa Inocencio II y de los cardenales para intervenir de nuevo en Italia y desbaratar el cisma provocado por Anacleto II. Pero Bernardo había dictado ya los 24 sermones.

b)Sermones 24-49. A su regreso de Italia, durante el verano de 1138, Bernardo gozó de un tiempo de ocio y se enfrascó en su obra. Redactó nuevamente el sermón 24, comenzando por una alusión a su tercera estancia en Roma y al cisma ya desarticulado. Compuso el sermón 33 antes de cuaresma de 1139 y concluyó este conjunto probablemente en 1145.

c)Los sermones 50-83 llenaron los años siguientes. Los sermones 65 y 66 responden a una petición de Evervino, preboste de los premostratenses de Steinfeld, en Renania, que en 1144 había instado a Bernardo a refutar a los herejes cátaros, numerosos en su región. El sermón 80 es algo posterior al concilio de Reims y en él se hace alusión a las teorías de Gilberto Porretano.





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Tamaño: 2,67 MB Creado: 20 junio, 2017

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